Bienvenidos a Al-Anon. Estamos seguros de que encontraréis ayuda y esperanza en más de 24.000 reuniones en 115 países. A continuación os ofrecemos respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes acerca de nuestra hermandad:
Muchos de los que venimos a Al-Anon y Alateen llegamos desesperados, éramos incapaces de pensar en una posibilidad de cambio. Queremos que nuestras vidas sean diferentes, pero nada de lo que hemos hecho ha traído cambio alguno. Todos llegamos a Al-Anon porque queremos y necesitamos ayuda. En Al-Anon y Alateen los miembros comparten entre sí sus propias experiencias, fortaleza y esperanza. Conoceréis a otras personas que comparten sus sentimientos y frustraciones y quizá hasta tu misma experiencia. Nos reunimos para aprender a vivir una vida mejor y para encontrar la felicidad, ya sea que el alcohólico todavía esté bebiendo o no.
Es posible que Al-Anon figure en tu guía telefónica local. También puedes llamar a la oficina nacional 93 201 21 24 o consultar el directorio nacional orientativo que hay en nuestra web, aunque siempre es recomendable llamar para verificar que no haya habido ningún cambio de dirección o horario.
Los miembros Al-Anon y Alateen son personas como tú y yo, personas que han sido afectadas por la bebida de otra persona. Son padres, hijos, esposos, parejas, hermanos, hermanas, otros familiares, amigos, jefes, empleados y compañeros de trabajo de los alcohólicos. Sin importar cuál haya sido nuestra experiencia, compartimos un mismo vínculo: sentimos que nuestras vidas han sido afectadas por el alcoholismo de otra persona.
Es tu decisión si deseas hablar o no durante las reuniones. A los recién llegados se les da la bienvenida a las reuniones, generalmente se les suministra nuestras publicaciones, una lista de las reuniones locales, y se les sugiere que al menos asistan a 4-6 reuniones para que vean si realmente están en el lugar más adecuado a sus necesidades. Antes o después de la reunión hay miembros disponibles para responder cualquier pregunta.
Uno de los principios básicos del programa es el anonimato. Las reuniones son confidenciales y no revelamos a quién vemos o lo que hemos escuchado en las reuniones.
En las reuniones de Al-Anon y Alateen no se pagan cuotas ni honorarios. La mayoría de los grupos pasan una cesta para recibir contribuciones voluntarias y anónimas de sus miembros. Se les pide a los miembros que contribuyan con la cantidad de dinero que ellos puedan, para que el grupo pague el alquiler, las publicaciones y apoye a los centros de servicios locales y mundiales. Al-Anon no recibe ningún tipo de contribución económica externa.
Los Grupos de Familia Al-Anon son una hermandad espiritual, no religiosa. Evitamos discutir sobre cualquier creencia religiosa, y miembros de todas las filosofías (o ninguna) son bienvenidos.
El alcoholismo está mundialmente reconocido como una enfermedad caracterizada por la necesidad compulsiva de beber, que se puede controlar pero no curar. Es una enfermedad progresiva y mientras el alcohólico siga bebiendo, su impulso de beber seguirá en aumento. La única manera de contrarrestar el alcoholismo es una abstinencia total. El alcoholismo afecta a toda la familia; de hecho, toda persona que esté en contacto con el alcohólico sufre los efectos del alcoholismo.
Desafortunadamente, la única persona que puede hacer que el alcohólico deje de beber, es el mismo alcohólico(a), pero un cambio de actitud de la familia puede ayudar a que el alcohólico busque su recuperación
Puede ser cualquier persona, de diferentes capas sociales y de toda condición. Más del 95% de los alcohólicos conservan su familia, amistades y empleos. Ellos pueden funcionar bastante bien, pero en su interior están sufriendo. La bebida les causa un problema continuo y cada vez mayor en sus vidas y en las vidas de las personas con que ellos se relacionan.
El alcoholismo es una enfermedad de la familia. Esta enfermedad afecta a todas las personas relacionadas con el bebedor con problemas. Los más afectados son los que están más en contacto directo con el alcohólico, y los que se preocupan más por él quedan literalmente atrapados por el comportamiento de éste. Reaccionamos ante el comportamiento del alcohólico. Nos concentramos en ellos, en lo que hacen, en dónde están, cuánto beben. Tratamos de controlarles la bebida. Nos sentimos avergonzados, culpables, y esto realmente le concierne al alcohólico. Podemos convertirnos tan adictos al alcohólico, como el alcohólico al alcohol. Nosotros también podríamos enfermarnos.